Policía le pegó un tiro en la cabeza a delincuente


Crónica – Foto Gentileza LaCapital.com

Un joven de 24 años se encuentra internado en grave estado después de haber sido alcanzado por el plomo. Según el relato del efectivo, el sujeto le habría robado los parlantes a un auto estacionado. El hecho paralizó a la ciudad de Rosario.

Un muchacho de 24 años está internado en grave estado en el Hospital de Emergencias tras ser baleado en la cabeza por un agente de la policía rosarina luego de que robara, según la versión del efectivo, los parlantes de su auto estacionado en un cruce del barrio República de la Sexta, en la ciudad de Rosario.

El episodio no fue presenciado por testigos. El uniformado sostuvo que abrió fuego para defenderse de una agresión del ladrón pero, según su propio testimonio, el asaltante no disparó sino que lo apuntó con el arma que portaba mientras escapaba con el escaso botín, lo que torna objetable en forma preliminar la teoría de que el policía actuó en legítima defensa.

Mi hijo tiene antecedentes por robos tipo escruche y no puedo ni quiero negarlo. Pero averigüen en los juzgados si alguna vez lo detuvieron con un arma. La que encontraron al lado de él se la plantaron. Le pegaron un tiro a corta distancia y después montaron la escena del robo del parlante. Yo no soy una persona instruída, pero esto es un clásico caso gatillo fácil”, dijo María Luz Rubio, la madre del herido.

El caso no tiene testigos y la Unidad Regional II no informó a través de sus canales de comunicación usuales sobre el hecho, informó el sitio LaCapital.com.

El agente involucrado se llama Martín Alberto R., tiene 24 años, y trabaja en la comisaría 3ª. Estuvo demorado tras el suceso y brindó este relato en el juzgado de Instrucción Nº5, a cargo de María Luisa Pérez Vara. El joven baleado fue identificado como Sebastián Gabriel D’Agostino, también de 24 años y con prontuario abierto por robo y robo agravado. También estuvo imputado por encubrimiento y recorrió varios penales de comisarías. El jueves pasado había sido excarcelado luego de que cumpliera una pena impuesta por el juez de Sentencia Nº8 Carlos Carbone.

Martín R. contó en sede judicial que, cerca de las 3.30 del domingo, llegó al departamento de su novia ubicado en un edificio de Ituzaingó y Necochea en un Renault Clio con vidrios polarizados. Dejó estacionado el vehículo en la calle y se dirigió al inmueble. Un rato después, el sistema de alarma del auto se activó. El uniformado se inquietó y se asomó al balcón de su departamento. Desde allí, según dijo, distinguió a un hombre en el interior del habitáculo, en el asiento del acompañante, con la mitad del cuerpo extendido hacia afuera.

¿Qué contó el Policía?

Entonces bajó al palier del edificio y, una vez allí, montó su pistola reglamentaria nueve milímetros y le dio la voz de alto al ladrón. Según su relato, el intruso lejos de acatar la orden de detención salió disparado con los parlantes que había sustraído. Corrio unos metros y Martín R. le gritó nuevamente que se detuviera. “En ese momento se dio vuelta y me apuntó con el arma. Entonces le disparé un tiro“, señaló el uniformado.

El ladrón se desplomó. El proyectil disparado por el policía le atravesó la parte frontal de la cabeza perforando el cráneo. El balazo no quedó alojado pero le destrozó, según una fuente judicial, dos lóbulos cerebrales (son la parte de la corteza cerebral que subdivide el cerebro).

Un rato después acudió a la escena del suceso un agente de la comisaría 4º —controla la zona donde ocurrió el hecho— y encontró al muchacho baleado con la cabeza ensangrentada debajo de una gorra con visera de color blanco. A su lado había una pistola calibre 635, un arma pequeña que, según la versión oficial, tenía D’Agostino. El efectivo de la seccional 4º que intervino en el procedimiento advirtió que Martín R. estaba “nervioso” cuando le preguntó qué había ocurrido.

A D’Agostino una ambulancia del Sies lo llevó al Hospital de Emergencias, donde hasta anoche estaba internado en grave estado en la sala de terapia intensiva.

En principio, según un vocero judicial, el policía estaría imputado de lesiones graves. A su vez, las pericias balísticas determinaron que siete proyectiles intactos quedaron en el cargador del arma del policía. En tanto, en el cargador de la pistola del muchacho baleado había cinco proyectiles intactos y otro en la recámara.

Hasta ahora los investigadores policiales y judiciales solamente tienen la versión del uniformado a raíz de que el suceso no fue presenciado por ningún vecino. El caso es investigado por la división Judiciales de la policía rosarina y el juzgado de Instrucción Nº5.


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