Se resistió a la detención, le quitó el arma a un policía y mató a otro


Hoy de La Plata

Tiene 22 años. Protagonizó un incidente en un cumpleaños, en 72, 7 y 8. Salió. Y cuando los efectivos quisieron identificarlo, arrebató la 9 mm, con la que volvió a la fiesta. Lo atraparon.

“Fue una locura”. Con esa frase resumieron varias personas lo que sucedió ayer a la madrugada en 72 y 7, donde cuatro policías fueron a demorar a un joven que había protagonizado unos disturbios en una fiesta, hubo un forcejeo, uno de los uniformados cayó al piso, el pibe le robó el arma y efectuó dos disparos, uno de los cuales alcanzó a otro efectivo por debajo de su chaleco antibalas y lo mató a las pocas horas. El agresor escapó con la 9 milímetros en la mano y trató de buscar refugio en la misma fiesta de la que había salido. Ahí lo detuvieron. La pistola reglamentaria todavía no apareció.
La víctima tenía 38 años, dos hijas y trabajaba muchas horas al día, en servicio común y adicionales. El joven que le disparó tiene 22 años y, según fuentes oficiales, antecedentes penales.
Todo empezó a eso de las 3.30 de la mañana, cuando un adolescente de 18 años celebraba su cumpleaños n° 18 en la casa de fiestas “Palazzolo”, ubicada en 72 entre 7 y 8.
Según explicaron los propietarios del lugar (que pidieron mantener su identidad en reserva), “era una fiesta como cualquier otra. A la cena asistieron unos 30 familiares y, después de las doce, se habilitó la entrada a los amigos, que serían alrededor de 40 o 50”.
En este grupo ingresó quien terminó convirtiéndose en el protagonista del mortal episodio. Fuentes judiciales y policiales lo identificaron como Aldo Lucio Ravacio, de 22 años. “Tenía alguna relación con la hermana del chico del cumpleaños”, coincidieron en asegurar uno de los investigadores y allegados al salón de fiestas.
Varios testigos aseguran haber visto al joven “alcoholizado, drogado” o en un evidente estado de exaltación, por el que los responsables del local les advirtieron a los anfitriones de la fiesta que podía generar algún tipo de disturbios. Según ellos, dentro del evento no sucedió nada de eso, sino que el joven Ravacio se retiró solo y “la Policía lo demoró a los pocos metros, porque lo habrá visto sospechoso”.
Distintas fuentes policiales dan otra versión. Cuentan que el acusado mantuvo una pelea con otros asistentes y que éstos lo sacaron a la calle, mientras alguien llamaba al 911.
Acudieron al alerta dos móviles de la comisaría Octava: el RO 11975, a cargo del subteniente Bricot, secundado por el oficial Gauna, y, en apoyo, el RO 11955, a cargo del teniente primero Sánchez, acompañado por el subteniente Héctor Daniel Luján.
Los efectivos ubicaron al sospechoso en la esquina de 7 y 72, al parecer cuando intentaba subir a un micro. El chofer advirtió lo que pasaba y siguió su marcha, al tiempo que los uniformados se dispusieron a demorar al joven. Pero todo se complicó.
Fuera de sí, éste se trenzó en un forcejeo con los agentes, uno de los cuales -Sánchez- resbaló y cayó al piso, circunstancias que el agresor aprovechó para quitarle la pistola reglamentaria 9 milímetros que tenía en la parte superior del chaleco antibalas.
“Primero hizo un disparo que no lastimó a nadie, corrió unos metros y tiró de nuevo”, contó un conmovido jefe policial a Trama Urbana, detallando que fue este proyectil el que impactó en el abdomen del subteniente Luján, justo por debajo del chaleco.
Inmediatamente después, Ravacio corrió de nuevo hacia el salón de fiestas, donde irrumpió con el arma Browning en la mano. Detrás de él ingresaron los policías que terminaron deteniéndolo.
Luján fue trasladado de urgencia al hospital San Martín, donde falleció a las 12.30 del mediodía, tras sufrir tres paros cardiorrespiratorios (ver aparte).

El traslado de urgencia al hospital San Martín

Luego del disparo, el teniente primero Sánchez -al que le quitaron la pistola reglamentaria- salió en persecución del agresor y, con el apoyo del personal -que ya estaba en camino-, ingresó a la casa de fiestas y lo detuvo. Mientras tanto, Bricot y Gauna subieron a Héctor Luján al móvil y lo trasladaron de urgencia al hospital San Martín. Según contó Bricot a Trama Urbana, “estaba lúcido y hablaba, pero perdió muchísima sangre”.
Según el parte oficial, la víctima ingresó al policlínico con “shock hipovolémico y orificio de entrada de proyectil de arma de fuego situado entre la fosa ilíaca derecha y el flanco derecho, no pudiendo constatarse orificio de salida”. Después de sufrir tres paros cardiorrespiratorios, falleció a las 12.30 del mediodía.
Su cuerpo fue trasladado a la morgue de la Asesoría Pericial dependiente de la Suprema Corte bonaerense, que se encargó de realizar la autopsia.

Ordenaron la detención y hoy indagan al acusado

El acusado, Aldo Lucio Ravacio, quedó alojado en la comisaría Novena, primero por los delitos de “abuso de armas, resistencia y atentado a la autoridad, lesiones y robo calificado”, carátula que se agravó una vez que desde el hospital comunicaron el deceso del teniente primero Héctor Luján.
La fiscal Virginia Bravo recalificó las actuaciones como “homicidio calificado criminis causa (para ocultar el robo del arma) y por la condición de policía de la víctima”, informaron fuentes judiciales. Pidió que el joven quedara detenido, lo que fue avalado por la jueza de Garantías Marcela Garmendia. Hoy a la mañana será trasladado a los tribunales penales para ser indagado. Fuentes policiales aseguraron que Ravacio “tiene frondosos antecedentes” y “hasta hace pocos meses estuvo detenido”, pero no trascendieron detalles al respecto.

¿Le entregó el arma a un amigo de la fiesta?

Los dueños del salón “Palazzolo” se veían ayer conmovidos por el episodio que le costó la vida al subteniente Héctor Luján, más allá de que no ocurrió dentro de sus instalaciones y el joven que lo protagonizó había abandonado la fiesta hacía ya unos cuantos minutos.
“Nos hicimos cargo de este lugar en julio del año pasado. Más allá del dinero que invertimos, fue mucho el esfuerzo y la energía que pusimos para sacarlo adelante. Nunca tuvimos un problema”, aclararon, confirmando que ellos vieron al joven Ravacio “exaltado”, poco antes de que abandonara el local. Al parecer, ni ellos ni los asistentes a la fiesta advirtieron la magnitud de lo que estaba pasando en la esquina de 7 y 72, sino hasta que vieron a Ravacio irrumpiendo de nuevo en el lugar, con el arma en la mano.
Según pudo saber Trama Urbana, en ese momento la confusión fue total, ya que enseguida llegaron “unos diez policías” y lo demoraron. A partir de ese momento, la prioridad fue encontrar la pistola Browning -n° de serie 278897- que el agresor le había quitado al compañero de la víctima.
Según testigos, “los policías hicieron desalojar el lugar y la buscaron por todos lados, pero no la encontraron”, por lo que no es difícil imaginar que el acusado se la entregó a alguien que se fue con ella. De todos modos, no se descarta que Ravacio la haya arrojado por los fondos a la maderera lindera, que ayer estuvo cerrada todo el día y hoy será requisada para descartar esa posibilidad, dijeron fuentes policiales.
En un primer momento trabajaron en la escena efectivos de la comisaría Octava, a los que luego se sumaron detectives del Gabinete de Homicidios de la DDI La Plata, que fueron convocados por la fiscal Virginia Bravo.
El procedimiento fue sumamente complicado para muchos de ellos por la cercanía afectiva con la víctima, a la que todos coincidieron en calificar de “excelente persona y muy trabajador”.

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