Masacre: otros tres ADN dieron negativo y el fiscal pedirá varios más


Hoy de La Plata

Quedaron fuera de sospecha el remisero y las exparejas de Marisol y Bárbara. Quieren cotejar el perfil genético de la escena con los de allegados a Martínez. El juez resolvería hoy la preventiva

El ADN hallado en la escena de la masacre en La Loma tampoco pertenece a las exparejas de dos de las víctimas ni al remisero Marcelo Tagliaferro, según determinó un cotejo de perfiles genéticos e informó ayer el fiscal Alvaro Garganta. De este modo, también perdieron fuerza tres de las hipótesis que planteó en su primera indagatoria el hasta ahora único detenido, Osvaldo Martínez, para quien el fiscal pidió el jueves la prisión preventiva. El juez de Garantías Federico Guillermo Atencio debe resolver ese planteo, a más tardar, a primera hora del próximo lunes. Ayer se especulaba con que esto ocurriría hoy. Puede hacerlo a favor, y el acusado seguirá preso hasta el juicio oral, o puede acceder al pedido del defensor Julio Beley y liberar a Martínez, aunque manteniéndolo imputado. Lo más probable es que dicte la preventiva y, al mismo tiempo, sugiera algunas ampliaciones de investigación.

Por lo pronto, el joven sigue detenido como presunto coautor del homicidio simple de su novia Bárbara Santos (29); y el triple homicidio calificado criminis causa (para ocultar al anterior) de Susana de Bártole (63), Micaela Galle Santos (11) y la amiga Marisol Pereyra (38), asesinadas a golpes y puñaladas entre la noche del 26 y la madrugada del 27 de noviembre pasados.

Pero la novedad de las últimas horas llegó de la Asesoría Pericial, donde se comparó el perfil genético hallado en la escena con el de Daniel Galle (expareja de Bárbara y papá de Micaela); el de Víctor Chavarría (exconcubino de Marisol) y Marcelo Tagliaferro, el remisero que llevó a Pereyra hasta el departamento de 28, 41 y 42, donde el homicida le franqueó el acceso. En rueda de reconocimiento, este testigo identificó a Martínez como aquel sujeto, algo que el fiscal tuvo muy en cuenta a la hora de pedir la prisión preventiva.

El problema es que el ADN obtenido de las uñas de Bárbara y Susana y de dos cuchillos y un palo de amasar tampoco coincide con el del joven que está detenido, lo que no le impide a Garganta suponer que el imputado jugó el rol de coautor franqueándole el acceso al homicida y, entre otras cosas, abriéndole la puerta a Marisol.

¿El móvil? A criterio del fiscal, fueron las desaveniencias de pareja con Bárbara.
¿Los indicios en su contra? Su personalidad controladora, posesiva y celosa (sostenida por peritajes psiquiátricos, declaraciones de allegados a la chica y los mensajes de texto que intercambiaron a propósito de una salida de ella); el hecho de que supiera que el departamento lindero iba a estar desocupado ese sábado; que a Santos le haya desaparecido un juego de llaves días antes de la masacre; cuatro testigos que dicen haber visto el Fiat Uno de Martínez parado en la puerta del PH al momento del hecho; un peritaje telefónico que lo ubica moviéndose a las 9 de la mañana del domingo, cuando lo llamó su hermano y él declaró estar durmiendo, además de la identificación del remisero, claro.

Como carga indiciaria parece fuerte, pero las dudas también son muchas. De la puerta del departamento al pasillo quedó un solo rastro de pisadas con sangre. Siguiendo el razonamiento del fiscal, Martínez debió abrirle la puerta al homicida y quedarse al margen de la escena para no ensuciar su calzado y dejar las huellas cuando le fue abrir la puerta a Marisol y a despachar al remisero. O bien, él pisó y el asesino -que le dio un promedio de 20 puñaladas y decenas de golpes a las 4 mujeres (además de dejar su ADN en cuchillos, uñas y hasta un palo de amasar)- salió de allí sin pisar una gota de sangre.

¿Pudo Martínez contratar a alguien para ejecutar esa carnicería?
Un sicario no “trabaja” de ese modo. Entonces debió ser un amigo o conocido. ¿Quién puede involucrarse en algo semejante, mientras el “instigador” se mantenía en rol de observador? Siguiendo esta última línea de razonamiento es que el fiscal evalúa pedir varias extracciones de sangre entre allegados a Martínez. Una alta fuente de la pesquisa anticipó que, en principio, “serían 10”.

“Mi éxito no es que Martínez quede preso”

El fiscal Alvaro Garganta (foto) aseguró ayer que si bien los indicios en los que se basó para pedir la prisión preventiva de Osvaldo Martínez “no son plena prueba de nada”, en “el conjunto nos convencen como para considerar que es necesaria esa medida cautelar”.

A criterio del funcionario judicial, “puede haber un cómplice y no queremos que se pierdan elementos de prueba ni se obstruya la investigación”.

Garganta admitió que “es un caso que se va complicando”, teniendo en cuenta que en los primeros días de la pesquisa se barajaba la posibilidad de que el imputado podría haber “cometido la masacre en un lapso de entre 6 a 7 minutos”, en completa soledad. La aparición de un ADN distinto al de Martínez obligó a descartar esa posibilidad y sumarle una segunda persona a la misma teoría.

Más allá de cualquier duda, el fiscal aclaró que “hacemos lo humanamente posible (para escalarecer el caso) y confiamos en que vamos a llegar a buen puerto, sea cual fuere el resultado”.

En este punto reiteró que “no descartamos nada” y volvió a mencionar “la pista del juego de Susana (aquella que mencionaba un supuesto incidente en el Bingo)” y agregó que “tenemos muchos nombres en danza y estamos acostumbrados a aquellos casos en los que se aclara la situación de un sospechoso y se va en libertad”.

“Mi éxito no es que Martínez quede preso -concluyó el fiscal-, sino tratar de hacer lo mejor posible la parte que me toca”.

El dato
Las cinco hipótesis de la defensa

La estrategia defensista intentó plantear otras hipótesis que sacaran a Osvaldo Martínez de la escena. Así surgieron los nombres de Daniel Galle (el imputado dijo que su novia le había iniciado una demanda por la cuota alimenticia de Micaela); Víctor Chavarría (atravesaba una complicada separación con Marisol, quien lo denunció cuatro veces por violencia doméstica); un familiar esquizofrénico de Santos de De Bártole; un conflicto de Susana por una herencia; y un incidente que ésta habría mantenido con la pareja de una vecina. Este hombre -al que testigos dicen haber visto tomando del cuello a De Bártole- ya probó que ese fin de semana estaba en la Costa Atlántica. No obstante, el fiscal también le pediría un cotejo de ADN para “derribar todas las teorías de la defensa”, admitió un allegado a la causa.

Masacre: piden pericia de vista al remisero

Lo planteó el defensor de Martínez, así como dos nuevos reconocimientos: de torso y voz

Los familiares, amigos y compañeros de karate de Osvaldo Martínez volvieron a concentrarse ayer en la puerta de los tribunales de 7, 56 y 57, donde ya lo habían hecho el jueves, para pedir lo mismo: la inmediata libertad de “Alito”, como todos llaman y conocen al acusado de la masacre en La Loma.
“Un día más”, lamentó su mamá Herminia, bajo una lluvia que de a ratos caía fina e implacable, para, enseguida, cederle el paso al sol. “Ya pasaron 19 días y lo que pedimos es
que el juez (Federico Guillermo Atencio) estudie todos los elementos (de la causa) porque la vida de un inocente está en sus manos”, dijo.
Mientras tanto, el abogado defensor de Martínez presentó ante la fiscalía un pedido de ampliación de pericias que hacen foco en el remisero Marcelo Tagliaferro: concretamente, pidió que el testigo clave sea sometido a estudios oftalmológicos que prueben si tiene capacidad para ver a un hombre en la secuencia que describió haber observado al homicida, de noche y desde adentro de su coche.

También, que se haga una nueva rueda de reconocimiento con cuatro hombres encapuchados y con el torso desnudo, para saber si entre ellos puede identificar a Martínez. Es que Tagliaferro dice que así salió el sujeto que a las 0.26 del domingo 27 de noviembre atendió a Marisol y la hizo pasar al departamento donde horas después apareció brutalmente asesinada, junto a Bárbara Santos, Susana de Bártole, y la niña Micaela Galle. “Es que la cara (del acusado) salió publicada por todos lados, pero el torso no”, explicaron allegados a la defensa. Por la misma razón, Julio Beley volvió a solicitar un reconocimiento de voz. El fiscal Alvaro Garganta deberá resolver en las próximas horas. “No sabemos qué hay detrás de esto. Lo que sabemos es que tienen a un perejil y esto no nos deja comer, ni dormir ni seguir con nuestra vida”, lamentó el hermano de “Alito”, Ismael Martínez. El joven también se refirió a los mensajes de texto que Osvaldo le envió a Bárbara y el fiscal tomó como indicio: “Manifiestan que mi hermano es una persona muy educada y muy respetuosa. Las peleas que tenían eran por mensaje de texto, si fuera por eso, estamos todos al horno”.

El dato

“Mi hijo está cada vez más desmejorado”

Osvaldo Emir Martínez está alojado en la alcaidía Roberto Petinatto, de Olmos. Su abogado defensor y sus familiares lo visitan asiduamente y todos se muestran preocupados por su estado de salud y anímico. “Mi hijo está cada vez más desmejorado. No voy a aceptar ningún resarcimiento económico ni pedido de disculpas si le pasa algo”, expresó Herminia María López.

Días antes, el abogado Julio Beley reveló que temía que su cliente “pueda atentar contra su vida” y aseguró que “todavía no le cayó la ficha de lo que pasó”.

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