Conmoción en Junín: Encontraron muerto a un conocido enfermero


Agencia Nova

El cuerpo sin vida de un conocido enfermero de Junín fue encontrado este lunes sobre la cama del departamento que alquilaba. El cadáver presentaba un corte de varios centímetros en la garganta, además de otras heridas en el torso.

El fiscal de turno, Javier Ochoaizpuro -el mismo del caso Tomás-, esperaba el resultado de la autopsia a fin de poder confirmar si se trata de un caso de homicidio.

La víctima, oriunda de General Arenales, fue identificada como Luis Alberto Talarita (48), un enfermero que se desempeñó durante años en el servicio de Pediatría del Hospital Interzonal “Abraham Piñeyro”, y también en la Clínica Centro.

El hallazgo se produjo alrededor de las 20 por el dueño de la vivienda que le alquilaba Talarita, un departamento ubicado en la calle Paraguay 427, entre Uruguay y Edison, en el barrio El Molino.

El propietario de la casa, Eduardo Ilacqua, contó al diario local La Verdad que el último contacto que mantuvo con la víctima fue minutos antes que la familia se trasladara, el domingo por la tarde, al Parque Natural Laguna de Gómez.

“Cuando regresamos estaba la luz encendida de la habitación, pero como a veces se acostaba temprano, no nos llamó nada la atención. Sé que la luz permaneció encendida también de día y no lo vimos más. Incluso, adentro de su pieza estaba su perra, una rottweiler. Tampoco escuchamos ruidos ni gritos”.

Dadas las situaciones planteadas, Ilacqua observó que la puerta de ingreso al departamento estaba cerrada con llave, por lo que decidió mirar por un ventiluz hacia la pieza. El primer impacto que recibió fue ver el cuerpo de Talarita sobre la cama. “Presté atención y no respiraba”, mencionó.

El segundo impacto, más duro aún, fue al ver que el cuerpo tenía un extenso corte, “creo que iba casi de oreja a oreja”, relató.

La muerte del enfermero se habría producido entre la noche del domingo y la madrugada del lunes.

Según lo consignado por La Verdad, hablar de un suicidio dejaría muchas dudas por cuanto los investigadores no hallaron sobre la cama ni en la habitación ninguna arma blanca. Asimismo, la puerta de ingreso se hallaba cerrada con llave, por lo que se debió recurrir a un cerrajero. Tampoco estaba la llave puesta en la cerradura. Incluso se mencionó que habrían cerrado el portón.

En cambio, no se advirtieron signos de violencia en la habitación, ni manchas de sangre en paredes por alguna supuesta pelea.

En la pieza estaba su perra rottweiler. Si alguien ingresó tendría que ser conocido. Vecinos dejaron trascender que Talarita era visitado por más de un joven y algunos mayores.

Por otra parte, los policías habrían hallado sobre la cama restos de morfina y azufre, aunque se trata de un dato que no pudo ser confirmado oficialmente. Incluso cantidades de jeringas y agujas.

Lo que llamó la atención fue que el perro no ladró ni hizo ninguna demostración de recibir a un desconocido. Además, la puerta fue abierta con la llave.

Talarita estaba cobrando una jubilación, y mantuvo una larga amistad con el médico pediatra Arturo Cobas, también víctima de un crimen por el cual hay detenido y otro, aunque en libertad, acusado por el fiscal Ángel Quidiello de participar en el homicidio.

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