Un grupo comando roba un cargamento y se apodera de 70 pistolas y fusiles


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Cuatro delincuentes interceptaron, en Nueva Pompeya, un camión que llevaba 70 pistolas Glock, fusiles y mil municiones de alto poder.

Fuente: La Nación

En una zona caliente del narcotráfico en la mismísima Capital, un grupo comando asaltó un camión que transportaba armamento sin usar y se apoderó de más de 70 pistolas y fusiles y mil proyectiles de distinto calibre, entre ellos algunos capaces de atravesar chalecos antibalas.

Según confiaron fuentes policiales a LA NACION, el robo ocurrió hace una semana en el límite entre Nueva Pompeya y Villa Soldati, en la zona sur de la ciudad, cuando cuatro delincuentes armados le cruzaron el paso con un automóvil a un camión que circulaba sin custodia y transportaba un embarque de poderosas armas de fuego importadas.

Si bien las fuentes no precisaron el lugar donde ocurrió el robo, la investigación del hecho quedó a cargo de la comisaría 34a., que tiene jurisdicción en las zonas aledañas a las villas Zavaleta -Barracas- y 1-11-14 -Bajo Flores-, donde operan varias de las más peligrosas bandas de narcotraficantes. El vehículo apareció en la zona de Monte Chingolo, Lanús, sin la carga. Fue hallado por efectivos de la policía bonaerense.

Entre las armas robadas figuran pistolas Glock calibre 40 con los accesorios para transformarlas en calibre 22, pistolas y fusiles-ametralladora Remington calibre 22; miras de acercamiento y láser, y mil proyectiles calibre 22 del tipo trazante (muestra en su recorrido una estela de humo o luz que permite verificar la dirección del disparo) y de punta hueca (bala que, al hacer impacto, se abre como si se desgajara, con lo que es capaz de producir grandes daños).

Fuentes policiales indicaron que el cargamento estaría valuado en el mercado legal en más de 250.000 dólares. En tanto que en el mercado negro su valor se reduciría a la mitad, según las estimaciones.

“Este cargamento en la calle constituye una amenaza enorme. El calibre 22 es el elegido por los sicarios y francotiradores. Una bala calibre 22 Magnum provoca más daño en el cuerpo que un proyectil de calibre 9 mm. La munición como la que se robaron en Pompeya tiene la particularidad de que cuando pega en el cuerpo no sale y afecta más órganos que una bala de nueve milímetros”, explicó un veterano jefe policial consultado por LA NACION.

CORTAR EL CIRCUITO

Hasta ayer, los investigadores no habían logrado establecer si fue un robo por encargo o si a los asaltantes les llamó la atención el camión y concretaron el golpe. Aunque la empresa importadora propietaria del cargamento -su nombre no se publica por cuestiones legales- dijo que un vehículo suyo había sufrido un intento de asalto que no prosperó por la acción de la custodia de Gendarmería, fuentes policiales aseguraron a LA NACION que el robo efectivamente se concretó.

Por eso, entre las medidas adoptadas por los investigadores figuran acciones tendientes a tratar de cortar el circuito de distribución de las armas. Las posibilidades van desde que los asaltantes las coloquen entre armeros que puedan cambiarles la numeración y venderlas como legales hasta la presunción de que sean ofrecidas a las bandas de narcotraficantes que operan en las villas Zavaleta y 1-11-14, que tienen dinero en efectivo disponible para comprar un cargamento de semejante valor.

Los policías federales trabajan en conjunto con sus pares de la comisaría 6a. de Lanús, con jurisdicción en el lugar donde apareció abandonado el camión, ante la sospecha de que algunos integrantes de la banda hayan elegido esa zona porque allí desarrollan su actividad criminal.

Además, ya comenzaron a revisar las imágenes de las cámaras de seguridad de las empresas instaladas sobre las avenidas Roca, Francisco Fernández de la Cruz, Sáenz y Vélez Sarsfield, con el objetivo de reconstruir la ruta del camión. Se intenta establecer si antes de abandonar el camión en Monte Chingolo los asaltantes se detuvieron en un depósito en el curso del camino de escape para descargar el alijo de armas.

Ante la posibilidad de que se haya tratado de un robo por encargo, los investigadores de la Policía Federal también comenzaron a indagar entre los empleados de la empresa que sabían del destino y la ruta del cargamento de armas; especialmente, intentan develar por qué el camión circulaba sin custodia.

Según el artículo 30 del decreto 395/75, que reglamentó la ley nacional de armas vigente, la empresa propietaria del embarque debe tomar las medidas de seguridad que el Registro Nacional de Armas (Renar) considere necesarias para transportar las armas. En el caso del camión asaltado en Pompeya, no había custodia de la Gendarmería ni de ninguna otra fuerza de seguridad.

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