Asaltaron a un penitenciario y le gatillaron cuatro veces: "Pensé que me mataban"


Hoy de La Plata

Dos delincuentes lo redujeron cuando atendía un kiosco en 7, 35 y 36. Al descubrir su condición, le dijeron: “Te voy a hacer lo mismo que nos hacés a nosotros”. Las balas no salieron. Le pegaron

Maximiliano García (29), un penitenciario que estaba de vacaciones, nunca pensó que sería más peligroso atender un kiosco en pleno Barrio Norte que trabajar en una unidad carcelaria de máxima seguridad en el Conurbano bonaerense. Y es que ayer a la tarde fue asaltado en su negocio de 7 entre 35 y 36, donde dos delincuentes le gatillaron cuatro veces en el pecho, pero por obra del destino las balas no salieron.
Eran las 16, cuando dos jóvenes de unos 20 años ingresaron al local y uno se dirigió al depósito. El dueño quiso detenerlo, pero desenfundó un arma 9 mm y lo redujo. “Me tiró al piso y me pidió la plata grande, aunque le dije que no tenía”, comentó la víctima a Trama Urbana. Tras dar algunas vueltas, el otro
maleante tomó su billetera y al explorarla descubrió que García es un efectivo del Servicio Penitenciario Bonaerense y que cumple tareas en la Unidad 54 de Florencio Varela.
“Ahora te voy a quemar, te voy a matar, te voy a hacer lo mismo que vos nos hacés a nosotros”, le dijo desencajado el ladrón, mientras subía el tono y se ponía cada vez más agresivo. “Sabía que me iba a matar, así que pensé en escudarme con uno (el que no mostró el arma), pero después vi que los dos estaban armados, así que dije ya está”, reconoció.

“Quemalo”
Totalmente indefenso, los delincuentes se aprovecharon de la situación y comenzaron a hostigarlo brutalmente. Primero, “uno me puso el arma en la nuca, luego en la sien y la frente. Ahí me di cuenta de que el arma era de verdad”, admitió García, conocedor del tema.
“Dale, quemalo”, le dijo su cómplice, por lo que “tiró la corredera para atrás, me puso el arma en el pecho y gatilló, pero la bala no salió. Después disparó tres veces más, pero la corredera estaba trabada y no salieron de nuevo”. Sin embargo, el otro sujeto tenía otra arma, pero fortunadamente no intentó ejecutarlo y en cambio le asestó un culatazo en la cabeza.
Ahí agarraron una chocolatada de la heladera y salieron corriendo para 7 y 35. García los persiguió y vio cómo se subieron a una moto, tomaron 6 y cruzaron 32. “Los corrí tres cuadras con una tijera, porque no ando armado, pero los perdí”, concluyó.

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